EL DESAFÍO DE LA INTEGRACIÓN

¿Somos conscientes de cómo ha cambiado nuestra sociedad en los últimos años? Más allá de avances tecnológicos, hemos vivido una revolución en cuanto a la diversidad: inmigración, nuevos modelos de familia o la integración de personas con diversidad funcional, por poner sólo algunos ejemplos de situaciones que durante nuestra infancia tenían un tratamiento, y en ocasiones una aceptación, muy distinto a hoy en día. Las próximas generaciones van a partir de esta base, y a buen seguro seguirán viviendo la irrupción de nuevas realidades, lo que hace necesario dotar a nuestros hijos e hijas de nuevas habilidades para poder adaptarse a estos cambios.

Todos, como padres, somos conscientes de la importancia que tiene el desarrollo físico, psíquico, social y emocional de nuestros hijos desde el mismo momento de su nacimiento.

El comienzo en un Centro Infantil constituye un hito en la vida de nuestros pequeños, que va a favorecer no sólo el desarrollo de dichos aspectos, sino el aprendizaje de cómo nos integramos los unos con los otros, aspecto de suma importancia para saber desenvolvernos en un mundo donde la diversidad cultural y social predomina y nos enriquece.

Las bases para una mayor igualdad se asientan en la primera infancia. Hay suficientes evidencias respecto a los beneficios que tiene la educación en los primeros años de vida para el desarrollo humano, y sus aspectos preventivos y de equiparación de oportunidades.

Atender a la diversidad desde un enfoque inclusivo constituye, pues, una tarea de todos los agentes educativos (familia, docentes y nuestros hijos) poniendo en valor el reconocimiento, el respeto, la comunicación y el aprendizaje por todo aquello que nos hace distintos. Sí, somos distintos, y sólo en la medida en la que eduquemos constructivamente, reconociendo nuestras diferencias, nos podremos sentir iguales.

Por tanto, una mayor integración social pasa necesariamente, aunque no únicamente, por asegurar la plena participación en la educación, para lo cual los niños y niñas no deben ser objeto de ningún tipo de discriminación por razones de origen, sexo o capacidades.

Trabajemos los valores para la integración en la educación como un medio para avanzar hacia una mayor equidad y un mayor desarrollo de sociedades más inclusivas y más justas.

Gemma Gutiérrez Moreno.
Psicóloga.

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